Progresiones de acordes
Las secuencias con las que están hechas las canciones, escritas en números romanos para que sirvan en cualquier tonalidad.
Progresiones habituales
Ordenadas por la frecuencia con que aparecen.
I–V–vi–IV
La que más has oído. Cuatro acordes detrás de buena parte del pop, el rock y el folk.
vi–IV–I–V
Los mismos cuatro acordes empezando por el menor relativo, lo que oscurece la entrada sin cambiar la armonía.
ii–V–I
La columna vertebral de la armonía de jazz. Cada acorde llama al siguiente por una cuarta.
I–vi–IV–V
El giro del doo-wop. Por todas partes en los años cincuenta, y todavía en uso.
I–IV–V–I
Tres acordes, blues y folk. La forma más sencilla de establecer una tonalidad.
vi–ii–V–I
Un ii–V–I con un grado más delante, que alarga la misma tensión.
Por tonalidad
Las mismas secuencias, transpuestas.